Póngase la máscara usted primero
“El autosacrificio es para débiles que, temerosos de vivir sus propias vidas, le endosan esa responsabilidad a otros en nombre de la bondad… y encima después esperan gratitud a cambio.Es convirtiéndose en todo lo que uno puede llegar a ser, que ayudará a otros, mediante su ejemplo. No hay satisfacción o felicidad en ayudar a otros antes de haber aprendido a ayudarse a uno mismo.”
(Sheelagh Mawe, “Dandelion”)
A lo largo de nuestra carrera nos hemos topado con mucha gente que tiene una creencia que le traba su camino al éxito en Herbalife. A veces dicha creencia es consciente, declarada a viva voz y hasta enarbolada como bandera militante. Otras veces es subconsciente, una traba mental moldeada o insertada por nuestros padres, educadores o nuestro medio ambiente. Se trata de la idea de que “no es ético ganar (mucho) dinero mientras haya otras personas que ganen menos que nosotros”.
A veces adopta una forma pasiva, negativa, cuando la persona se regodea en su propia miseria, y construye su identidad en base al sufrimiento que le causan factores externos como el gobierno, el país, la mala suerte y el destino cruel. Su forma de relacionarse con los demás consiste en ponerse en el papel de víctima que despierta compasión o solidaridad.
Otra forma más activa, es la persona que se desvive ayudando a los demás, regalando su tiempo, su dinero, sus recursos, sin preguntarse si lo que hace sirve de algo y a veces hasta sin preguntarse si su ayuda es necesaria o tan siquiera bienvenida. Su identidad se basa en que es una buena persona que se desvive por los demás, por lo que demanda simpatía, respeto, admiración y gratitud. No tiene tiempo para ocuparse de sí misma, porque siempre hay algún otro para ayudar primero.
Todos los que tenemos creencias cristianas tendemos a trabarnos en estos puntos. Por ello, en un viaje que me tocó compartir con Jim Rohn desde Buenos Aires a Tierra del Fuego, me animé a preguntarle sobre dicho tema, sabiendo que él también compartía educación y valores cristianos.
Ya no recuerdo sus palabras exactas. Lo que sí recuerdo es que usó como ejemplo las instrucciones de seguridad que la azafata nos había transmitido minutos antes. “En caso de descompresión de la cabina, máscaras de oxígeno se desprenderán del techo frente a usted… SI VIAJA CON NIÑOS O PERSONAS A SU CUIDADO, PONGASE LA MASCARA USTED PRIMERO, LUEGO OCÚPESE DE PONERLE LA MÁSCARA A LA PERSONA A SU CUIDADO.” Estas instrucciones son contrarias a nuestros instintos. Cualquier madre intentaría poner la máscara su hijo primero, y recién después la suya propia. Sin embargo, al proceder así pone en riesgo la vida de ambos (porque puede desmayarse antes de lograr colocar la máscara al infante).
Lo mismo pasa con el tema de ayudar, decía Jim. La única forma de ayudar a los demás es ayudarse primero a uno mismo. Claro que algunos se olvidan de la segunda fase del plan, y se quedan sólo en la autoayuda.
Otras personas de gran éxito se dedicaron a amasar fortunas primero para luego utilizarlas para bien de la humanidad, como Andrew Carnegie, Bill Gates o Warren Buffet. Claro, ellos tenían un talento que lograron convertir en riqueza, y su única forma de ayudar a los demás es repartiendo dicha riqueza con fines benéficos. Su talento es único, por lo que no se puede repartir ni duplicar.
Nosotros, los distribuidores de Herbalife, tenemos la ventaja de contar con un sistema de producto y negocio que permite que las personas se ayuden a sí mismas, y nuestra mejor forma de ayudar a las personas es ayudándoles a que se ayuden a sí mismas. Podemos compartirlo y duplicarlo. Podemos enseñar a pescar en vez de regalar pescado. Y encimas nos pagan por hacerlo.
Los cinco mil millones
Los cinco mil millones (de dólares en ventas anuales) están a la vuelta de la esquina. Aquí les comparto un excelente video de Jim Rohn, hablando a los líderes de Herbalife el año en el que alcanzamos los dos mil millones, anticipando este momento. Presten atención.
Jim Rohn y Mark Hughes en Barcelona
E la Extravaganza de Barcelona, el fin de semana pasado, festejamos el cumpleaños de Jim Rohn. (Jim nació el 17 de septiembre de 1930). Muchas veces se recordó tanto la presencia de Jim como la de Mark en ese mismo escenario del Palau Sant Jordi en el año 1993…. todos los sentimos junto a nosotros, presentes en el evento.
Un clásico de Jim Rohn
para ganar más dinero, debes aumentar tu valor en el mercado
Gracias a Frodo Lombardini por compartir!
El poder de las palabras
Recuerdo a Mark decir lo siguiente: “Los productos hacen todo, salvo hablar.” Cierto, Herbalife necesita que los distribuidores hablen, que transmitan con palabras la emoción del resultado y de la oportunidad. Qué poderosa herramienta, la palabra. Un par de palabras, en el momento justo, pueden cambiar una vida. Y nosotros tenemos la herramienta perfecta para hacerlo.
Las palabras hacen dos cosas importantes: proporcionan alimento para la mente y crean la luz para la comprensión y la conciencia. – Jim Rohn
Bruce Lee y sus metas escritas
La declaración por escrito de tus objetivos es una herramienta increíblemente poderosa. Era una de las primeras y principales recomendaciones de Jim Rohn: “Pon tus metas por escrito”.
Y para los que realmente desean crecer en liderazgo, en nuestro grupo les alentamos a no sólo ponerlo por escrito, sino además hacerlo público.
Sis se animan, puede hacerlo como comentario a esta nota.
Cuánto tiempo debería intentarlo?
Este video me hizo acordar de una de las citas más concisas y geniales de Jim Rohn.
How long should I try? Until.
Cuánto tiempo debería intentarlo? Hasta que.
Citas Citables # 15 – Sobre los objetivos
“Uno deberìa proponerse objetivos suficientemente elevados para que en el proceso de alcanzarlos nos convertamos en alguien digno de ser.”
Jim Rohn
“El mayor peligro no reside en apuntar demasiado alto y errar, sino en apuntar demasiado bajo, y acertar.”
Michelangelo
Jim Rohn – las sutilezas del lenguaje
He descubierto que muchas veces, una sutil diferencia en nuestra actitud, que por supuesto puede marcar una gran diferencia en nuestro futuro, puede estribar en algo tan simple como el lenguaje que usamos a diario. Tanto en la forma en que hablamos con los demás como también en la forma que hablamos con nosotros mismos. Si conscientemente tomamos la decisión de no decir más – “no quiero que..” – y empezar a decir – “sí quiero que..” - logramos lo que yo llamo “FE”. Creer lo mejor, desear lo mejor y enfocarse hacia lo mejor.
Un ejemplo podría ser, si en vez de decir – “¿Qué pasa si no me contestan?” empiezan a decir – “¿Qué pasa si sí me contestan’?”. En vez de preguntar – “¿Qué pasa si me dicen que no?”, pregunte – “¿Qué pasa si me dicen que sí?” En vez de – “¿Qué pasa si empiezan y después dejan?”, pregúntese – “żQué pasa si empiezan y siguen?”. O en vez de – “żQué pasa si no funciona?”, – “żQué pasa si sí funciona?” La lista sigue y sigue.
Descubrí que cuando uno empieza por pensar y decir lo que realmente quiere, tu mente automáticamente se ajusta y te empuja en esa dirección. Muchas veces puede ser así de simple – solamente un pequeńo giro en tu vocabulario que
ilustre tu filosofía y actitud.
Nuestro lenguaje puede afectar además las conductas y resultados de las personas alrededor nuestro. Un adolescente le dice a su padre: – “Necesito 100$”. Si el padre aprende a contestar: – “Non capisco. Ese tipo de lenguaje no funciona por aquí. Tenemos bastante dinero, pero esta no es la forma de conseguir 100$. La forma correcta sería: “Cómo puedo ganarme 100$?” – aquí se aprende la magia de las palabras! Dinero hay más que suficiente. Hay dinero suficiente para todos, pero hay que aprender las palabras mágicas que sirven para conseguirlo.
De hecho, pueden conseguir cualquier cosa que se propongan si aprenden la filosofía del “Cómo puedo ganarme 100$?” Porque uno no puede ir con la Madre Tierra y exigirle -”Dame una cosecha!”. Usted sabe que la Tierra responde con una sonrisa: – “Miren a este pobre necio, me trae su necesidad en vez de traerme semilla.” Pero si uno le dice a la Tierra:- “Tengo esta semilla; si la planto, trabajarías mientras yo duermo?”, la Tierra contestará: – “Claro! Dame la semilla. Ve a dormir y yo trabajaré mientras tu descansas.”.
Si usted comprende estos sencillos principios, es muy fácil enseńárselo a un adolescente (o un adulto) con un simple cambio de lenguaje. Por ejemplo, empezar a llamar “cuenta de inversión” a su cuenta de ahorro. Qué cambio sutil, pero poderoso de enfoque! Es muy fácil rodar por la vida ańos y ańos sin aprender estas sutilezas. De repente uno se enfrenta a todas las deficiencias y a todos los problemas que surgen por no haber leído el libro, no haber escuchado el audio, no haber asistido al seminario, no estudiar su lenguaje ni desear buscar primero para poder encontrar después.
Pero he aquí las buenas nuevas! Usted puede comenzar con el proceso en cualquier momento. Para mí sucedió a los 25 ańos de edad. A los 25 ańos estaba quebrado. Seis ańos más tarde, era millonario. Me preguntan: ¿Qué tipo de revolución interna, qué clase de cambio, qué forma de pensar, qué tipo de magia tiene que ocurrir? ¿Fue un momento especial tuyo?” Yo les digo: – “No. Cualquier persona, cualquiera seis ańos, de 36 a 42, de 50 a 56. Cualquier período de algunos pocos ańos que te lleve en una ola intensiva y acelerada de desarrollo personal, de aprendizaje, de aplicación y de desarrollo de disciplinas.” Bueno, tal vez no tome la misma cantidad de tiempo, pero les aseguro que los mismos cambios y las mismas recompensas están disponibles para quienes quieran pagar el precio de los seis ańos.
Y encontrará que, ya sea en el aprendizaje del comienzo del proceso, como también para mantener el enfoque, el cambio del lenguaje puede tener un gran impacto en su actitud, en sus acciones y en sus resultados.

